Se denomina Noche de San Daniel o Noche del Matadero a la
del 10 de abril de 1865 en la que la Guardia Civil, unidades de Infantería y de
Caballería del Ejército español reprimieron de forma sangrienta a los
estudiantes de la Universidad Central de Madrid que realizaban una serenata en
la Puerta del Sol de apoyo al rector de la misma, Juan Manuel Montalbán que
había sido depuesto tres días antes por orden del gobierno del Partido Moderado
presidido por su líder el general Narváez por no haber destituido al
catedrático Emilio Castelar por haber publicado en el diario La Democracia los
días 21 y 22 de febrero de 1865 dos artículos muy críticos con la reina Isabel
II.
El 10 de abril, lunes, el nuevo Rector tomaba posesión de su
cargo y juraba fidelidad a la reina. Esto provocó protestas entre los
estudiantes y movilizó al Partido Progresista en los barrios del exterior de la
capital. Por la tarde, estudiantes, obreros y representantes del Partido
Demócrata y del Progresista acudieron a la Puerta del Sol desde distintos
puntos con la intención de ofrecer una nueva serenata. Al llegar cerca de Sol,
el Ministro González Bravo ordenó a la Guardia Civil cargar contra los
manifestantes. En la zona se encontraba también una unidad de Infantería y otra
de Caballería que habían sido movilizadas en la mañana para la ocasión. En
total unos mil hombres armados.
Cuando los guardias civiles a pie y a caballo llegaron a la
Puerta del Sol, según relató un testigo, «sin que mediase intimación ni
advertencia de ningún género, principiaron con un coraje ciego a hacer uso de
las armas y a cazar a la multitud descuidada». Se produjeron diversas cargas,
con disparos y bayoneta calada. Los manifestantes se dispersaron por las calles
adyacentes y trataron de colocar barricadas sin conseguirlo ante la actuación
de la Caballería. Durante las sucesivas oleadas murieron catorce personas y
ciento noventa y tres fueron heridas de diversa consideración.
La mayoría de los muertos y heridos fueron transeúntes que
no participaban en la algarada estudiantil, incluyendo ancianos, mujeres y
niños. En cambio la guardia civil sólo tuvo un herido, un centinela a caballo
que recibió una pedrada -por lo que el ministro de la Gobernación Luis González
Bravo faltó a la verdad cuando aseguró ante las Cortes que se había «derramado
la sangre de nuestros soldados»-. Los trágicos sucesos se debieron, según Josep
Fontana, "a un ataque de furor de Narváez y González Bravo, que se
consideraban desafiados por los manifestantes e incitaron al brutal
ataque".
Fue la consecuencia de una serie de acontecimientos que tienen
sus más remotos antecedentes en 1864, cuando el gobierno de Narváez prohibió a
los docentes universitarios que en dichos centros o fuera de ellos vertieran
opiniones contra el concordato de 1851 o favorables al krausismo. En ese
sentido, cuando el gobierno pretendió aprobar la ley por la que se enajenaba el
patrimonio real en beneficio del estado, salvo una cuarta parte que pasaría a
ser privativa de la Reina, Castelar publicó un par de artículos criticando de una
manera irónica que pasa manos de Isabel II una parte de un patrimonio que no era
suyo, sino que debía transvasarse íntegramente desde el Patrimonio Real al Patrimonio
Nacional.
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